Ámbito sanitario

Chlamydia trachomatis y Neisseria gonorrhoeae

Medidas para prevenir la transmisión asintomática

 

Los costes ocultos de la infección

 

Chlamydia trachomatis (CT) y Neisseria gonorrhoeae (NG) son dos de las infecciones de transmisión sexual (ITS) más habituales. Se contabilizan unos 105,7 millones y 106,1 millones de casos de nueva adquisición de cada una de ellas.1

Estas infecciones son provocadas por dos patógenos bacterianos distintos que invaden el tejido del huésped en la zona de la uretra, el ano o la garganta, por transmisión sexual exclusivamente. Una vez en la uretra, las bacterias invaden o se adhieren al tejido del huésped y provocan una respuesta inflamatoria, que generalmente viene seguida de una secreción purulenta que el paciente puede observar. Estas bacterias pueden propagarse por el aparato urogenitario masculino y femenino, lo cual provoca complicaciones que pueden afectar a la uretra, el cuello uterino, las trompas de falopio y el útero en las mujeres, y a la próstata en los hombres, y provocar infertilidad en ambos sexos. Junto con los síntomas urogenitales, los pacientes pueden sentir molestias, sangrado o supuraciones del ano, así como llagas, rojeces o lesiones en la boca. No obstante, la mayoría de pacientes son totalmente asintomáticos.1

Se estima que el coste médico directo total dedicado a Chlamydia en los EE. UU. es de 516 millones de USD al año, mientras que el coste médico directo total estimado dedicado a la gonorrea en los EE. UU. es de 162,1 millones de USD al año.2

Además del coste financiero, la naturaleza asintomática de CT/NG aumenta la complejidad del tratamiento y el control de la infección, puesto que los portadores pueden transmitir la bacteria sin saberlo. Aproximadamente el 85 % de las mujeres y el 40 % de los hombres con Chlamidia no presentan ningún tipo de síntomas, 1,3 mientras que los casos de gonorrea genital asintomática se reducen a entre el 30 y el 80 % en las mujeres y el 5 % de los hombres.1,4

 

Retos complejos y únicos

 

La ausencia de tratamiento de las infecciones por CT/NG puede provocar complicaciones graves tanto en hombres como en mujeres. Algunas de las posibles secuelas son enfermedad inflamatoria pélvica, un desenlace indeseado del embarazo e infertilidad.5 La resistencia antimicrobiana complica aún más los esfuerzos por reducir el impacto de las ETS de manera global, especialmente en los pacientes con NG.5

Neisseria gonorrhoeae ha mostrado una menor susceptibilidad a las opciones de tratamiento de “última línea”, incluidas las cefalosporinas inyectables o administradas por vía oral. Junto con las resistencias ya conocidas a las penicilinas, sulfonamidas, tetraciclinas, quinolonas y macrólidas, NG se considera un organismo resistente a múltiples fármacos.6.

Los laboratorios de microbiología clínica juegan un papel esencial en la consolidación del control de las infecciones. Un cribado eficaz tanto de las poblaciones sintomáticas como las asintomáticas mediante las herramientas diagnósticas adecuadas puede ayudar a contener la transmisión de la enfermedad asintomática por CT/NG, reducir su prevalencia y aumentar el conocimiento sobre estas infecciones.

 

Abriendo camino hacia unas mejores pruebas para CT/NG

 

En 1993, Roche introdujo la primera prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) autorizada por la FDA: una prueba molecular para CT. Tres años más tarde, Roche introdujo una prueba para CT/NG con controles internos.

Con cada generación, Roche ha seguido mejorando las pruebas para CT/NG. Los avances en la automatización y la precisión han permitido que los instrumentos y pruebas de Roche ofrezcan resultados más rápidos, más fiables y más precisos.

Referencias bibliográficas

 

  1. World Health Organization, Department of Reproductive Health and Research. Global incidence and prevalence of selected curable sexually transmitted infections – 2008. http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/75181/1/9789241503839_eng.pdf. Publicado en 2012. Fecha de acceso 15 de abril de 2014.
  2. Owusu-Edusei K, Chesson HW, Gift TL, et al. The estimated direct medical cost of selected sexually transmitted infection in the United States, 2008. Sex Transm Dis. 2013; 40(3):197-201. doi:10.1097/OLQ.0b013e318285c6d2.
  3. Stamm WE, Holmes KK. Chlamydia trachomatis infections in the adult. En: Holmes KK, Mardh PA, Sparling PF, et al., eds. Sexually transmitted diseases. 2.ª ed. New York, NY: McGraw-Hill; 1980:181-193.
  4. Judson FN. Gonorrhoea. Med Clin North Am. 1990; 1353-1367.
  5. Organización Mundial de la Salud Sexually transmitted infections (STIs). http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs110/en/. Fecha de acceso 15 de abril de 2014.
  6. World Health Organization, Department of Reproductive Health and Research. Global action plan to control the spread and impact of antimicrobial resistance in Neisseria gonorrhoeae. http://whqlibdoc.who.int/publications/2012/9789241503501_eng.pdf?ua=1. Publicado en 2012. Fecha de acceso 15 de abril de 2014.
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